"In me omnis spes mihi est" (Terencio).

7 de noviembre de 2008

CARTA A MI ABUELO MARTIN

Abuelo, hoy estoy triste, tu lo sabes mejor que nadie porque últimamente, son muchas las veces que he alzado mi voz para hablarte donde quiera que estés. Incluso te he visitado en tu descanso. Pero ya sabes, no tienes que preocuparte, todo cambiará.

Hoy te escribo aquí para contarte que me siento atascado en mi vida, y que aunque tengo varios caminos para continuar, no consigo decidirme por ninguno de manera clara.

En estos días son muchas las veces que me acuerdo de ti. Tuve la suerte de vivir casi de todo junto a ti y eso me enorgullece, pero también me duele, y mucho, aquello por lo que tuvimos que pasar, tanto dolor, tu enfermedad, nuestro temperamento que nos trajo momentos tensos, y por qué no, nuestra fuerza y alegría que dio momentos inolvidables. Pese a que en esta casa siempre nos ha costado controlar un carácter fuerte, hemos sabido disfrutar juntos, lo que supone un recuerdo inigualable. En todos los sentidos, he vivido contigo.

En fin. Quería decirte que a ti te he querido como a nadie.

A veces me paro a recordar momentos cuando de pequeño vivía en tu casa, con mis padres. Eso fue más o menos en el tiempo en que hice la comunión, y si exceptúo que físicamente me odiaba a mi mismo - en mi opinión, gordo y con un corte de pelo con el que si yo fuera valiente ahora, le diría cuatro cosas al peluquero - fueron años bonitos y que recuerdo con cariño. No olvido la cantidad de cosas que inventaba y hacía en el patio para pasar las tardes jugando, escondiendo cosas en el trozo de tierra que quedaba para las plantas, jugando al baloncesto en los aros de los maceteros, cuando nos dábamos duchas en el patio con una manguera, ni olvido las siestas del verano y los camastros, ni el canario ciego de la Tita Patrocinio que en esa época nos visitaba, y mucho menos olvido el día en que aceptasteis que desarmara pieza a pieza, tornillo a tornillo, una radio vieja que tenías…¡qué digo vieja, viejísima!. Conseguí llenar tarros enteros de tornillos y jamás supe volver a armarla, aunque casi ni lo intenté porque me fascinaba el imán grande que tenía el altavoz. Fue un gran descubrimiento.

También hay días menos gratos. Recuerdo por ejemplo uno en que tú te hiciste una herida, creo que en el campo, y fuiste a que te curaran. Mientras tanto mi madre cayó por la escalera del patio –afortunadamente solo fue el golpe- y finalmente mi padre llegó con un accidente de trabajo en la muñeca. Y yo en medio de todo, cogiendo del suelo a una, abriéndole la puerta a otro, sorprendidísimo de ver como en un par de horas el mundo se conjuraba contra mi familia. Son momentos curiosos estos en que vemos que todo va mal. Yo pienso que al menos ayudan a disfrutar y saborear los buenos ratos.

Me veo jugando a “la lima” en el terreno de enfrente de tu casa. Lo reservábamos para días después de lluvia. Y también la colección de coches en miniatura que tenía. Era grande y había de todos los tipos y modelos, el coche de policía, el camión de bomberos, el deportivo, muchos modelos comunes, camiones también y ‘grandes miniaturas’ de máquinas de construcción como una pala excavadora o una máquina de esas que se ven en las obras de carreteras y sirven para allanar el terreno; niveladora creo que se llama. Lentamente me fueron desapareciendo. Yo sé de algún cabrón que todavía tiene que tener alguno de esos coches en su casa. A mí con los años no me ha quedado ni la muestra.

Recuerdo cuando nos mudamos a casa de mi abuela Lola. Yo nunca terminé de irme porque ya sabes que al cabo de unos años volví para dormir con vosotros. - Hacía falta alguien para cuidaros si pasaba algo- decían. No me arrepiento, pero he de reconocer que todo lo que vino después fue duro y a mi me pilló aun siendo joven. Me sentía como desplazado.

En esos días comía con vosotros, recuerdo que en esa época eras tu quién cocinaba, y recuerdo más vivamente como te esmerabas en que me gustara la comida, y disfrutabas especialmente con ese guiso de carne tan rico que aprendiste a hacer. Te brillaban los ojos cuando me veías apurar el plato y te decía que me gustaba.

Entretanto contigo seguía haciendo cosas, y no siendo siquiera adolescente fuiste el primero en llevarme al campo, también a la aceituna para que te echara una mano –poca cosa, porque además de joven, para ser la primera vez ni siquiera te paraste a explicarme nada y luego tuve que esperar muchos años para empezar a aprender algo-, a buscar espárragos, y a todas esas cosillas. En todas estas escenas siempre estaba presente tu coche. ¡Qué coche! Hay que ver lo que son las cosas, si pudiera tenerlo ahora sería una joya. Era un SEAT 850 especial, verde, que si los cálculos no me fallan debería tener unos 40 años en la época en que dejaste de conducir, muchos años después. Me contaste que fue comprado antes de que mi padre estuviera novio, ¡y de segunda mano! Increíble.

Es grato recordar las tardes de sol sentados a la sombra de esos árboles junto a la casa, en los bancos verdes. La abuela se sacaba un cojín de casa ¿recuerdas? Hablábamos de casi todo, pero lo mejor era cuando me hablabais de otros tiempos. Cosas que habían pasado y cambios acontecidos en el paisaje de este pueblo. Era genial. Como un viaje en el tiempo.

Te motivaste especialmente con aquel trabajo mío en primero de carrera. Tenía que hacer una historia de vida, similar al tema de la película Tomates Verdes Fritos. Como no, mi historia sería la tuya. Entonces nos sentábamos en el salón, y mientras simulabas ver la tele empezabas a contarme las cosas que habías vivido, y el recuerdo que guardabas de tu propia vida. Al principio era rápido. Una tarde parecía bastar. Y yo tomaba nota. Pero yo estaba contigo cada tarde y siempre había algo que añadir, o algo que retocar. Lo que ocurre con la memoria después de mucho tiempo, que es caprichosa y no siempre se rinde al primer cortejo. Así, con esos recuerdos tuve que hacer el puzle de tu vida, y de varias piezas separadas lograba forjar una historia aproximada a lo que seguramente sucedió en esos tus pasos por este mundo. Tus trabajos y los camiones que conducías, como empezaste a ganar tu primer dinero, de cómo en un camino cortejaste a la abuela, la construcción de tu casa, la muerte del Tito Gonzalo y los fascinantes relatos de la guerra civil, donde la dura realidad del miedo rebosaba en mis oídos, dándome cuenta por entonces, al menos así lo asumo ahora, que la guerra no es valor sino miedo, controlado o incontrolado, pero miedo, puro miedo.

Muchas son las veces que nos enfadamos. Éramos y somos parecidos en carácter. Recuerdo con rabia como te empecinaste en que el árbol de la esquina dañaba el tejado, y hasta que el ayuntamiento lo cortó no cejaste en las protestas. Me decepcionaste un poco al darle el coche a un chatarrero. No creo que fuera el mejor final para ese coche, pero es que además, yo había forjado ilusiones y le imaginaba un mejor futuro. Con mucho gusto el coche habría sido para mí si hubieras querido. Y con mucha pena te recuerdo llorar en la muerte de la abuela.

Después vino tu enfermedad. Esa que nunca supiste que terminaría contigo. Dolores para ti, sufrimiento para todos. Siempre creíste que el problema pasaría. Eso supongo que te daba mucha fuerza. Bueno, eso y que comías como un campeón, porque yo veía que nunca podía comer más que tu, era un imposible, incluso llegué a celebrar con los amigos una Nochebuena en la que llegamos a comer igual. ¡Qué cosas!

Así la enfermedad se fue alargando y te fue consumiendo las fuerzas poquito a poco, haciéndonos pasar con ello días difíciles. No se me olvida, muy al final ya, cuando te acompañé a la puerta de la calle a ver lo avanzada que estaba la construcción de la casa que han hecho enfrente, en ese terreno donde yo jugaba a “la lima” y con los coches de pequeño. Te costaba caminar y llevabas muchos días sin ver la calle, solo a través de la ventana, a través de sus cristales. Tú no te podías ver, pero tu cara era sorpresa, tus ojos ilusión. Para mí era emocionante.

Hoy abuelo, ha pasado ya mucho tiempo, pero ya ves que no te separas de mí ni un momento. Yo no lo permitiría. Han pasado muchas cosas que te hubiera gustado ver y que si en algo ayudo, a través de mis ojos han estado cerca de ti y tu recuerdo. Ya sabes por ejemplo que la Selección de futbol al fin ganó algo y que más allá de la alegría general, yo estaba triste por todos los años que estuviste esperando otro momento así. Me alegraba cuando imaginaba el gesto risueño que habrías tenido. Ya sabes que eras muy pasional con el futbol. Sólo tienes que recordar cuando subías a ver el equipo del pueblo. Pasabas de sentarte y te dedicabas a subir y bajar la banda con tu bastón amenazante, a veces crispado y dándole la tarde al juez de línea de turno. En realidad no había peligro, sólo era pasión.

Me voy a despedir por hoy. Necesitaba estar un rato contigo y contarte. Con esta amalgama de sensaciones, de alegría y de tristeza, te reitero que me acuerdo mucho de ti. Que te cuides si estás en alguna parte. En mi corazón ya te cuido yo. Que me cuides si puedes hacer algo, hoy que estoy un poco más bajo de ánimo. Pero no te preocupes. Otro día vuelvo y te cuento alguna alegría.

Abuelo, un beso.

4 de noviembre de 2008

¿UN DIA CUALQUIERA?

Como solo creemos aquello que queremos creer, hoy parece que es un día más, pero…

Hoy 4 Noviembre ----- Elecciones EEUU’08.

¿Nos da igual? ¿Es hoy un día cualquiera? Muchas cosas no van a cambiar porque EEUU sigue su camino, pero yo deseo que gane Obama.

1 de noviembre de 2008

RUGBY

Raro se me hace no haber escrito aun sobre algún tema deportivo, y a quien me conoce, quizá se le haga igual de extraño que sea el Rugby quien inaugure esta temática.

Yo, futbolero desde la infancia, reconozco hoy mi gusto por el deporte del rugby y proclamo que seguramente se trate de uno de los deportes más apasionantes que existen (independientemente del resultado que se dé en el encuentro) y también uno de los deportes más limpios, en contra de lo que puedan pensar aquellos que no han hecho una aproximación al juego con ánimo de conocerlo y comprenderlo.

Hoy, por tanto, quiero hacer una pequeña y modesta introducción al mundo del Rugby para destacar este deporte, minoritario en España, pero de una tradición y una afición envidiable fuera de nuestro país.


Ciertamente, no soy un entendido del Rugby, pero si entiendo de las cosas que me gustan, y pocos deportes se disfrutan tanto desde el puesto de mero espectador.

Debido a la poca influencia y seguimiento de este deporte en España, no hay muchas ocasiones para seguir partidos completos en televisión si exceptuamos canales de pago, así que cuando esto es posible, se convierte en todo un disfrute para mí.

Evidentemente, este es un deporte duro, pero no bruto, como pudiera parecer. Aunque a primera vista, los jugadores se ven bastante rudos, grandes y, exageradamente fuertes algunos de ellos, todos son auténticos deportistas en el sentido noble de la palabra, y esta es una de las grandezas del Rugby. Cuando el partido acaba todo es deportividad, compañerismo y caballerosidad. ¡Qué envidia le deberían de tener otros deportes mucho más populares! Incluso en las mismas aficiones, según he podido seguir, se vive igual pasión y respeto por el rival. Deportividad llevada al grado más elevado. Quién haya visto un partido de Rugby habrá contemplado como tras el final del encuentro, los dos equipos, ajenos ya a las agresivas disputas del juego, se ofrecen respeto, se saludan e incluso se hacen el pasillo mutuamente. Pocos deportes ofrecen un saber ganar y un saber perder tan digno como el que se ve en el rugby.


Y qué decir del respeto al arbitraje. Un deporte donde la interpretación del árbitro es decisiva para temas como la posesión del balón, o donde en algunos casos es dificilísimo poder apreciar qué ocurre en el desarrollo del juego debido a la aglomeración de jugadores, recibe máximo respeto a las decisiones arbitrales por parte de todos los implicados en un partido. Yo mismo, que como digo, no he visto demasiados encuentros de rugby, he podido presenciar como la decisión de un árbitro en los últimos segundos sería la que decidiese el ganador, y a pesar de que esa decisión final fue discutible al máximo (por no decir equivocada), el equipo perdedor con su capitán como interlocutor, acató sin una mínima protesta esta decisión, con una entereza digna de alabanza que da una idea aproximada de la nobleza de este deporte.
Añadir a esto, que siendo uno de los deportes donde más se cuida la tradición, no se ha anquilosado ni cerrado en el inmovilismo de las normas, y ha dejado paso a la intervención de la tecnología (televisiva en este caso) como ayuda al arbitraje.

De esta deportividad que comento se derivan algunas cosas dignas de mención como puede ser el tema de las lesiones. De un partido de rugby es muy normal ver salir jugadores sangrando, consecuencia de cortes o golpes de mínima importancia, pero al contrario que en otros deportes donde se presupone mucha menos violencia, en el rugby, no se dan tantas lesiones graves con meses de recuperación para el jugador. Algo tendrá que ver en esto la buena fe de ellos en los habituales contactos durante el encuentro. Aun así, no oculto que es un deporte en el que los adversarios se emplean con pasión, dureza y agresividad bien entendida, y es fácil ver heridas de escasa consideración.

El ambiente del rugby es muy pasional y bonito. Ver las aficiones, los cánticos y las continuas ovaciones del público se convierte en una parte más del juego. Sensaciones como la de escuchar el Himno no oficial "Flower of Scotland" en Murrayfield en un partido de la selección escocesa tienen que ser algo digno de presenciar.

En este deporte la entrega y la pasión en cada acción es premiada por el público como una de las esencias del juego, y como parte fundamental para entender el espíritu del rugby. Un ejemplo de ello, puede ser la única participación de España como selección en un Mundial de Rugby. Fue en Escocia. Allí nuestra selección salió ovacionada del campo tras caer derrotada ante la propia Escocia por 48 – 0, debido a que no cesó nunca de pelear e intentar marcar un ensayo (anotación más importante del rugby) pese a tener la clara oportunidad de transformar una patada a palos (anotación de menor importancia). ¿Bonito verdad?


A nivel mundial, el Rugby es un deporte muy importante, y no sufre en ningún modo porque en los EEUU no se practique -ellos tienen el Football-. No todo el mundo sabe que después de unos Juegos Olímpicos y un Mundial de Futbol, el evento deportivo con más seguidores en el mundo es el MUNDIAL DE RUGBY. Y qué pena que en España no se siga como merece, porque es una verdadera gozada.

En España, con la poca consideración y renombre que ha tenido hasta el momento, y con un gran potencial de desarrollo (comercial y televisivo), nos tenemos que conformar con una liga mediocre, con Valladolid como uno de los centros neurálgicos; con poder ver a uno de los grandes equipos europeos “El BO” – Biarritz Olympique, de dicha ciudad francesa, que en ocasiones ha disputado sus encuentros en el Estadio de Anoeta en San Sebastián; y con proyectos emergentes que ilusionan a quienes somos aficionados. Estos proyectos emergentes son la posible creación de una Liga Ibérica entre España y Portugal (probablemente con caracter profesional), la nueva y reciente creación de un programa dedicado al rugby nacional en Canal+, la probable y cercana entrada del Real Madrid en este deporte, y la creación de blogs específicos en prensa deportiva.


Con la excepción del Mundial de Selecciones y las competiciones por equipos, brilla con luz propia dentro de este deporte, la sana rivalidad Norte-Sur en cuanto a grandes países del rugby. En el norte, con el torneo anual de las 'Seis Naciones' (anteriormente 5 Naciones), con países como Inglaterra, Francia, Escocia, Gales, Irlanda e Italia; y en el sur, con el 'Torneo 3 Naciones', con Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica, y la candidatura de Argentina a formar parte de él próximamente. Por todo ello, me da la impresión de que el rugby goza de una salud plena como deporte, habiendo sabido engancharse adecuadamente al boom global de las telecomunicaciones, y sin merma alguna por no ser deporte olímpico (parece que tampoco lo necesita).

No va a ser mi intención explorar el reglamento de este deporte, pero es reseñable la indudable belleza de alguna de sus normas, destacando como uno de los principios del rugby, que el balón, aparte de por patadas o en posesión de un jugador, no debe irse hacia adelante, y que los pases se hacen siempre hacia atrás. Aspecto muy técnico del juego y a posteriori muy bello.

Por terminar con la esencia misma del rugby, sí parece lógico que tratemos de sus mitos, sus templos y sus grandes momentos.

Entre ellos quiero destacar algunos de los estadios que han vivido los momentos más grandes de la historia de este deporte como pueden ser los míticos Murrayfield (para románticos de este deporte), Twickemham o Croke Park, o también los modernísimos Stade France en París y Millenium Stadium en Cardiff (auténtica catedral del rugby moderno por el seguimiento e interés de este deporte en Gales). En el hemisferio sur destaca el ANZ Stadium de Sydney.

Si dais una vuelta por Youtube podréis ver muchos de esos grandes momentos, algunos de ellos muy bellos. Desde la patada a palos de Jonny Wilkinson (uno de los grandes del rugby en la actualidad) con la que Inglaterra logró ganar su primer mundial de Rugby, - y único en la actualidad para un equipo situado al norte del ecuador -, un impresionante y genial ensayo de Francia a Inglaterra; o simplemente grandes ensayos que se recuerdan durante años y años, y llegan a ser catalogados como "el mejor ensayo de la historia", siendo quizá algo exagerado, pero en el que destaca uno de sus protagonistas, que se ha posicionado como el más grande jugador que ha tenido este deporte: no es otro que Gareth Edwards.

Pese a ello, como en tantos deportes, se hace difícil elegir al mejor. El rugby a lo largo de su historia se ha llenado de grandes jugadores y grandes mitos de entre los que podemos destacar al neozelandés Jonah Lomu, una maravilla de la naturaleza por su físico portentoso que ha pasado a los anales del rugby (no os perdáis ese video), Tana Umaga, George Gregan, Brian Habana, Brian O'Driscoll, Joe Rokocoko, Chris Lathan, Patrick Burger, Juan Martín Hernandez, Agustín Pichot, Frederick Michalak, Richie McCaw, Shane Williams, Steven Larkham, Daniel Carter, y otros muchos que se me olvidan o no conozco.

Finalmente, y recordando el fantástico mundo presente dentro del rugby, dos momentos que ciertamente deben envidiar el resto de deportes y que merece la pena vivir en un terreno de juego. Uno es el canto de himnos al principio de un partido con la complicidad de un público entregado, pongo por ejemplo este de un Gales-Escocia, o la impactante Haka Maorí de la selección de Nueva Zelanda (All Blacks) antes de cada encuentro.

Os invito a conocer el Rugby. No os defraudará.

31 de octubre de 2008

JAMON VINCIT

Ha finalizado la encuesta para elegir entre Jamón o Queso. En este espacio dedicado a vuestra participación, donde evidentemente, no creo que en ningún momento veáis una encuesta demasiado sería y ni mucho menos científica, os habéis decantado por el Jamón.

Aunque inicialmente estuvo algo reñido, finalmente el resultado ha sido claro y el Jamón ha recibido un 62% de los votos superando ampliamente al Queso.

Todos sabemos que es difícil elegir entre Jamón o Queso. Muchos no lo haríamos. Podemos quedarnos con los dos ¿verdad? En esta ocasión se trataba justamente de eso, elegir entre dos opciones igual de apetecibles.

Me consta, al menos entre mis compañeros de trabajo, que el sano pique entre partidarios del Jamón, y partidarios del Queso, os ha llevado a votar en varias ocasiones desde distintos lugares. Esto, que en principio no parecía lo mejor, no va a ser tan malo debido a que probablemente se hayan repartido estos votos duplicados entre ambas opciones, y sobre todo, porque resultó completamente satisfactorio ver que os decantabais por una u otra opción deseando la victoria como si de un enfrentamiento deportivo se tratase.

Desconozco si tendrá algo que ver en el resultado final, pero que la victoria del Jamón sirva como una defensa moderadamente nacionalista de los productos oriundos de nuestra tierra, la defensa de nuestro jamón ibérico frente al queso, producto de indudable naturaleza internacional.


Quiero daros las gracias a quienes habéis votado y un reconocimiento justo al Queso que también está ‘mu rico’.

A continuación también podéis ver que estrenamos encuesta sobre anuncios televisivos. Los anuncios son un mundo curioso y en muchas ocasiones nos dan mucho tema de conversación. Quién no recuerda el perrito del anuncio de Scotex o a Curro el del Caribe.

Bueno, pues como todos tendréis un anuncio que os haya gustado especialmente, un anuncio que desde hace muchos años no podéis olvidar, un anuncio que os hizo reír, o sencillamente uno que aprendisteis a odiar, si os apetece, propongo (si no es mucho pedir) que además de seleccionar a dos en esta encuesta, comentéis ese anuncio o anuncios en el apartado de comentarios de este texto, ya que sería imposible que yo recordara en un momento todos esos anuncios que en este momento estáis pensando.