En un partido que se presumía de empate si a la calidad de los himnos nos ceñimos, nuestra selección española de futbol (la de Del Bosque) ha vuelto a hacer el gamba, como habitúa en los mundiales.
No se crean con ello que voy a aprovechar el tirón de la derrota para hacer sangre, que más de uno habrá. Aquellos que frecuentan mis conversaciones futbolísticas saben que ni antes, ni después de la victoria europea me ha gustado el abusivo toquecito de nuestros jugadores.
El buen futbol es igual para casi todo el mundo, también para mí, pero en mis creencias no se debe abandonar el sentido común ni la intencionalidad de los desplazamientos del balón por el abuso del pase, por suponer que ese pase de más queda que te cagas y me hace la repera mientras el contrario da vueltas. Tocar, mover, abrir, esperar, etc. -Si-, pero re-tocar y re-mover -No-. Abusamos tanto de ello, que en ocasiones, incluso teniendo tiro claro dentro del área seguimos intentando un último recorte, una última virguería. El secreto de mover y tocar no está solo en sacar de posición al rival y esperar el error; crear un espacio donde no había. Indispensable es también, completar y coordinar esto con el propio movimiento sin balón, cosa que hoy España no ha dominado, con Villa como posible ejemplo de jugador que siempre andaba pasado unas, desubicado otras.
Aunque no achaco la derrota completamente a lo próximo que voy a comentar; si creo dentro de mis limitados conocimientos que son cosas a tener en cuenta:
Observo un error táctico del seleccionador (opinable por supuesto), que con los cambios ha desmantelado numéricamente el centro del campo (introduciendo un delantero más y abriendo el campo con interiores y/o extremos) y con ello, prescindiendo del dominio del espacio en esa zona y de la superioridad en el rechace para las segundas jugadas. Este hecho rompe con los principios de un equipo que vive de la construcción del juego a través de la calidad técnica del centro del campo. Como consecuencia, menos gente, menos toque, más verticalidad y sobre todo, incremento exponencial de balones colgados al área que devienen en el segundo error, no sacar a un rematador nato como Llorente, que para eso fue llevado.
Para ser ligeramente constructivo, en un equipo tan técnico como esta selección, mi alternativa nunca pasa por un menor número de personas en el centro del campo, sino más bien en aumentarlo (Cesc) quitando a algún defensa (Capdevila, hoy nulo en ataque) para dejar superioridad con balón y mantener la capacidad de hacer coberturas al perder la posesión.
En el segundo tiempo he echado de menos a Cesc, que aporta entre otras cosas, último pase, llegada desde atrás y personalidad, más aun cuando Xavi no ha parecido tener toda la frescura de otras veces llegado el tramo final, e Iniesta tenía que ser sustituido.
Gerónimo, Caballo Loco o como quieran apodarle sigue cabalgando a sus anchas por la banda derecha sin que nadie se digne a darle una colleja. En su falsa superioridad y confianza, sigue dándole un par de metros de ventaja al atacante rival para que luego, cuando el devenir de la jugada y por azar del destino éste queda habilitado para hacer sangre, él, Caballo Loco, sólo esté para ser un espectador privilegiado de la estocada. Analicen si lo desean, la repetición del gol suizo. Como dijo un coleguilla ¡Ramos, pírate! ¡Cuánto desperdicio de condiciones para esto!
Hay más. No se ha tenido en cuenta que Senna fue un coloso en la Eurocopa y Busquets, pese a todo lo bueno, todavía no está a ese nivel de excelencia.
Aun así, nada se ha perdido y nada se ha ganado. Tenemos un buen ejemplo reciente en la Selección de baloncesto (la de Scariolo). Hoy ha sido un partido flojo de España y un partido muy serio de Suiza, casi perfectos en defensa (por algo los he puesto en Octavos en mis porras, por delante de Chile jejeje). Con un poquito de fortuna España podría haberse llevado el partido y ha demostrado ser mejor que Suiza, que ha optimizado sus ocasiones.
Ahora le toca a la selección dejarme en evidencia a base de toquecitos en el próximo partido. Ya lo ven, algún día tenía que salirme el seleccionador que los españoles llevamos dentro y hoy lo saco para desahogarme.


